lunes, 2 de junio de 2014

El Dogma De La Trinidad No Se Encuentra En El Antiguo Testamento

Por Julio César Clavijo Sierra
Capítulo 12 del Libro Un dios Falso Llamado Trinidad
"Análisis de Pasajes Controversiales del Antiguo Testamento, que se han Malinterpretado Para Intentar Presentar una Trinidad"
Los trinitarios han especulado que los tres varones que visitaron a Abraham (Génesis 18), son las tres personas de la supuesta trinidad, lo cual es una concepción totalmente politeísta, porque intenta presentar a Dios como tres individuos separados, cada uno con su propio cuerpo y mente independientes. [Aún así, curiosamente la trinidad niega ser una idea politeísta]. Contrarias a las pretensiones trinitarias, la Escritura aclara muy bien que uno de aquellos varones era Dios manifestado en forma humana (Génesis 18:1, 18:22), mientras que los otros eran dos ángeles manifestados en forma humana (Génesis 18:22, 19:1). 
En este artículo se analizarán éste y otros pasajes controversiales del Antiguo Testamento, que los trinitarios han malinterpretado para intentar justificar el dogma de la trinidad


“Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová. Entonces el pueblo respondió y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos a Jehová para servir a otros dioses” (Josué 24:14-16).

Ninguna parte de la Biblia contiene algún texto trinitario porque la trinidad es una enseñanza ajena a las Sagradas Escrituras (Ver el Capítulo 1. El dios trino no es el Dios de la Biblia). Ningún texto de la Biblia debe estar en “lucha” en nuestra mente de que si son dos o sin son tres o más personas, o si hay más que un Dios, porque la Biblia declara simple y llanamente que hay un solo Dios.

No obstante, la “teología” trinitaria, que es producto de la mitología y la filosofía mezcladas con el cristianismo (Ver el Capítulo 2. La Trinidad y sus Orígenes Paganos y el Capítulo 3. La Tradición y la Filosofía en el Desarrollo de la Doctrina Trinitaria), ha utilizado algunos textos del Antiguo Testamento, que desliga de su contexto para interpretarlos de manera dogmática, a fin de pervertir la verdad bíblica de un solo Dios y para enseñar a un dios diferente al que presenta la Escritura.

En la antigüedad, el pueblo de Israel fue el depositario de la verdadera doctrina acerca de Dios. El Antiguo Testamento dice acerca de Israel: “A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios, y que no hay otro fuera de él… Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro.” (Deuteronomio 4:35-39). De igual manera, la declaración de fe del pueblo de Israel llamada Shemá, que significa “oye” o “escucha”, es prueba fehaciente del monoteísmo puro que ellos profesaban. La Shemá confiesa: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es (Deuteronomio 6:4). En fin, todo el Antiguo Testamento expresa el sentir radicalmente monoteísta que identificó al pueblo de Dios.

El Argumento Trinitario

Ninguna parte del Antiguo Testamento sirve como respaldo al dogma trinitario, pues todo el Antiguo Testamento declara que hay un solo Dios. A pesar de esta evidencia, la “teología” trinitaria ha programado a sus seguidores para que vean la trinidad donde no existe. A continuación presentamos la declaración de un escritor trinitario, que nos ayuda a comprender como la “teología” extrabíblica de la trinidad ha afectado el pensamiento de sus seguidores.

“Los unicitarios gustan hacer hincapié en una serie de versículos y pasajes donde Dios habla usando pronombres singulares, y creen que con eso ya han refutado la doctrina de la Trinidad. No obstante, los trinitarios no tenemos ningún problema cuando encontramos palabras singulares aplicadas a Dios porque también creemos que Dios es uno. Esto parece ser ignorado por nuestros amigos unicitarios.
Un ejemplo de nombre singular para Dios lo encontramos en Números 23:19: "Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?" En este versículo, se le aplica a Dios un nombre singular, El. ¿Nos preocupa esto a los trinitarios? ¡Claro que no! Desde que hay un solo Dios, esto no nos sorprende. Es perfectamente adecuado dentro de nuestra doctrina, que Dios hable en términos de "mí" y "yo". Pero cuando se trata de nombres, pronombres, adjetivos y verbos plurales, es frustrante para el unicitario encontrarlos en el Antiguo Testamento. La Biblia abunda en ejemplos. Desde que Dios es multipersonal, es natural que el Antiguo Testamento contenga pasajes donde Dios habla en términos como "nosotros" y "nuestro." Nosotros sabemos que Dios es uno en un sentido y tres en otro. Esa es la doctrina de la Trinidad. La doctrina de la Trinidad abarca tanto los plurales como los singulares. El pobre unicitario solo admite singulares, está preso en su propia concepción de Dios. No puede dejar que la Biblia hable por sí sola.
No es cierto lo que dicen acerca de que los judíos creían en un Dios unipersonal. Si los autores de la Biblia en realidad creían que Dios era solamente una persona, jamás hubieran usado en su gramática, nombres, pronombres, adjetivos y verbos en el plural. Pero eso es exactamente lo que hicieron.
¿Qué queda de los pasajes que los unicitarios mencionan? Desde el momento que usan nombres y modificadores singulares, es evidente que Dios está hablando como "uno". Es la Deidad la que está hablando. Pero, ¿por qué ignoran los pasajes con plurales (en hebreo)? Bueno, ya todos sabemos. Porque cometen la falacia lógica de la evidencia selectiva o parcial, es decir, citan solo la evidencia que les conviene e ignoran aquellas que contradicen su doctrina.” [274]

Refutación del Argumento Trinitario

Como pudimos apreciar, la “teología” trinitaria no puede ignorar que todo el Antiguo Testamento está lleno de declaraciones que hablan de Dios como uno. Además, son cientos los pasajes donde Dios se refiere a sí mismo utilizando el pronombre personal “yo” y el pronombre posesivo “mí”. Sin embargo, esa “teología” se aferra como un naufrago a una tabla, de cuatro versículos en los cuales Dios usa expresiones en plural y cree que de esa forma ya han probado la trinidad. La consigna trinitaria es que si Dios habla en plural es porque él es multipersonal y por ende, que él es una trinidad. Así, el trinitario ha sido programado para que no pueda considerar ninguna otra posibilidad para estos plurales que nada tienen que ver con la trinidad.

En el lenguaje hablado y escrito, existen por ejemplo, unos plurales gramaticales conocidos como plurales de modestia y plurales mayestáticos, que de ningún modo involucran a más individuos que aquel que se está expresando. Una enciclopedia define estos plurales así:

“plural. (Del lat. plurālis)… || ~ de modestia. m. Gram. plural del pronombre personal de primera persona, o de la flexión verbal correspondiente, empleado en vez del singular cuando alguien quiere no darse importancia. || ~ mayestático. m. Gram. plural del pronombre personal de primera persona, o de la flexión verbal correspondiente, empleado en vez del singular para expresar la autoridad y dignidad de reyes” [275]

Así, dependiendo de las circunstancias, un solo hombre puede hablar en plural, y a nadie se le ocurriría pensar que al expresarse de esa manera, es porque ese individuo consiste en tres personas distintas y un solo hombre verdadero. Ninguna parte del Antiguo Testamento dice que Dios sea una trinidad para que uno asuma eso, y aún más, en las escasas ocasiones en las que vemos a Dios hablando en plural, la Biblia no nos dice que él sea una trinidad para que nosotros lleguemos a esa conclusión. Por nuestro propio bien, no debemos pensar más allá de lo que está escrito (Proverbios 30:6).

Aún si nosotros llegáramos a pensar de manera extrabíblica, que si Dios habla en plural es porque él es un ser multipersonal, entonces ¿Con cuántas personas divinas hablaba? En ningún caso se podría afirmar que fueran tres personas las que hablaban, pues podrían ser dos o cualquier número superior a tres.

La enseñanza de tres personas conversando y poniéndose de acuerdo para ejecutar acciones, es un pensamiento absolutamente politeísta, pues involucra a tres mentes, tres pensamientos y tres voluntades que siempre deben consensuar para lograr sus objetivos. La “teología” de la trinidad tiene bastante relación con la mitología, en la que los dioses conversaban y se ponían de acuerdo. En el siguiente fragmento de la Iliada, vemos como los dioses Apolo y Atenea se ponen de acuerdo para ejecutar acciones utilizando las frases en plural “suspenderemos” y “hagamos”.

“Cuando Atenea, la diosa de los brillantes ojos, vio que aquéllos mataban a muchos argivos en el duro combate, descendiendo en raudo vuelo de las cumbres del Olimpo, se encaminó a la sagrada Ilión. Pero, al advertirlo Apolo desde Pérgamo, fue a oponérsele porque deseaba que los teucros ganaran la victoria. Encontráronse ambas deidades en la encina; y el soberano Apolo, hijo de Zeus, habló diciendo:
¿Por qué, enardecida nuevamente, oh hija del gran Zeus, vienes del Olimpo? ¿Qué poderoso afecto te mueve? ¿Acaso quieres dar a los aqueos la indecisa victoria? Porque de los teucros no te compadecerías, aunque estuviesen pereciendo. Si quieres condescender con mi deseo —y sería lo mejor— suspenderemos por hoy el combate y la pelea; y luego volverán a batallar hasta que logren arruinar a Ilión, ya que os place a las diosas destruir esta ciudad.
Respondióle Atenea, la diosa de los brillantes ojos: — Sea así, Flechador; con este propósito vine del Olimpo al campo de los teucros y de los aquivos. Mas ¿por qué medio has pensado suspender la batalla? Contestó el soberano Apolo, hijo de Zeus: — Hagamos que Héctor, de corazón fuerte, domador de caballos, provoque a los dánaos a pelear con él en terrible y singular combate; e indignados los aqueos, de hermosas grebas, susciten a alguien que mida sus armas con el divino Héctor. Así dijo; y Atenea, la diosa de los brillantes ojos, no se opuso. Heleno, hijo amado de Príamo, comprendió al punto lo que era grato a los dioses que conversaban, y llegándose a Héctor, le dirigió estas palabras…” [276]

¿Tres Personas Divinas Conversando?

En el Antiguo Testamento, encontramos escasamente cuatro textos que nos muestran a Dios hablando en plural. Estos son Génesis 1:26, 3:22, 11:6-7 e Isaías 6:8. El primero se trata de un plural mayestático, mientras que en los tres últimos vemos a Dios hablando a los ángeles.

De estos cuatro textos, Génesis 1:26 es el más utilizado por los trinitarios.

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.” (Génesis 1:26).

Sin embargo este versículo no presenta ninguna relación con el dogma trinitario. Los trinitarios usualmente preguntan: ¿Con quién hablaba Dios al decir hagamos? ¿No es esto una evidencia de la trinidad? ¿Qué más pruebas se necesitan para demostrar que la trinidad es verdad?

Para responder a estas preguntas, podemos afirmar que Dios no estaba hablando con nadie y que la expresión “hagamos”, no es ninguna evidencia de la trinidad. Simplemente, Dios utilizó un plural mayestático para demostrar su gran dignidad como Rey y Señor de todo lo que fue creado por él, incluyendo al hombre. A su vez, con esa forma de expresión, resaltó que el hombre que fue hecho a imagen y semejanza de Dios, fue el clímax de su creación, y que por causa del hombre fueron hechas el resto de las criaturas.

La Biblia registra que el profeta Daniel, como descendiente de la familia real de Israel (Daniel 1:3) y como hombre notable dentro del imperio de Babilonia (Daniel 1:18-19), utilizó un plural mayestático cuando procedió a interpretar el sueño de Nabucodonosor y dijo: “Este es el sueño; también la interpretación de él diremos en presencia del rey.” (Daniel 2:36). Daniel dijo “diremos”, aunque era sólo Daniel el que hablaba. A ninguno de nosotros se nos ocurriría pensar que porque Daniel dijo: “diremos”, es porque Daniel era una trinidad. De igual manera, el rey Atarjerjes de Medo Persia, escribió una carta en la que decía: “Y a vosotros os hacemos saber que a todos los sacerdotes y levitas, cantores, porteros, sirvientes del templo y ministros de la casa de Dios, ninguno podrá imponerles tributo, contribución ni renta” (Esdras 7:24). Atarjerjes dijo: “os hacemos saber” utilizando claramente un plural, cuando el remitente de la carta era sólo él. ¿Será que Atarjerjes era una trinidad? Como podemos apreciar, Génesis 1:26 no es ningún indicio ni prueba para ninguna trinidad.

El pensamiento trinitario es politeísta. Por ejemplo, un escritor trinitario escribió:

“Y, por eso, no sólo es Dios mismo el que se encarga de hacerlo, sino que le place expresarse como si llamara a consejo para considerar el asunto de hacer al hombre: Hagamos al hombre. Las tres personas de la Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, consultan sobre esto y convienen en ello.” [277]

La proclamación de tres personas divinas llamando a consejo, consultando, y conviniendo entre sí, es una enseñanza netamente politeísta que en nada se diferencia de la mitología.

Más adelante, en el mismo libro del Génesis aparece el siguiente texto:

“Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros sabiendo el bien y el mal...” (Génesis 3:22).

La situación de este texto es diferente a la Génesis 1:26, pues aquí no se trata de un plural mayestático, sino que vemos que Dios está hablando a los ángeles. Los ángeles estuvieron presentes para ejecutar el juicio de Dios contra el hombre pecador, pues al oriente del Edén, Dios puso querubines y una espada que se revolvía por todos lados para guardar el camino del árbol de la vida (Génesis 3:24). Los ángeles siempre están presentes cuando Dios va a ejecutar sus juicios (Salmo 103:20).

Esto fue lo mismo que ocurrió cuando Dios no soportó más la maldad de la gente de Babel, y entonces se dirigió a los ángeles.

“Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero” (Génesis 11:6-7).

En Isaías 6:8, Isaías escribió:

Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. (Isaías 6:8).

Los ángeles se gozan cuando un pecador se arrepiente (Lucas 15:10). Aún cuando ellos desean ver cumplido el propósito de Dios en los hombres, ellos no son los encargados directos de predicar la palabra de Dios (1. Pedro 1:12). Por eso ante el llamado de Dios, Isaías dijo: “Heme aquí, envíame a mí.

Así, podemos observar que ninguno de estos cuatro plurales sirve de apoyo para la “teología” de la trinidad y tampoco contradicen la Unicidad de Dios. Ningún creyente pentecostal apostólico comete la falacia de la evidencia selectiva o parcial, pues toda la Biblia publica que Dios es uno y nada más que uno, pero nada dice de una pluralidad de personas en él.

Elohim

La “teología” trinitaria ha enseñado que Elohim es un plural que significa “Dioses” y que enseña por lo tanto que Dios es una trinidad. Cuando la teología trinitaria hace semejantes declaraciones, demuestra que no cree en el Dios de la Biblia, y que su pensamiento es politeísta. La Biblia nos habla de un solo Dios, no de “Dioses”. (Para mayor información, vea el Capítulo 9. La Palabra Hebrea Elohim).

El Señor Dios y Su Espíritu

La “teología” trinitaria ha enseñado que cuando se habla de Dios y del Espíritu de Dios, es porque se hace referencia a dos personas de la trinidad. Dicho argumento desconoce por completo que Dios es Espíritu, y que cuando decimos Dios o Espíritu, nos estamos refiriendo al Padre Eterno. (Para mayor información, vea el Capítulo 10. El Señor Dios y su Espíritu).

Ejad (o Echad)

La declaración monoteísta por excelencia es: “Shemá Yisrael, YHWH Eloyhenu, YHWH Ejad” que traducido es “Oye, Israel, Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Deuteronomio 6:4).

Esta es la declaración de fe del pueblo de Israel, y fue ratificada por el mismo Señor Jesucristo como el principal mandamiento de la fe cristiana (Marcos 12:29). La Shemá proclama tan claramente que Dios es uno, que ha alejado cualquier turbación al respecto. Sin embargo, la teología trinitaria ha procurado desfigurar este mandamiento de muchas maneras (Ver el capítulo 1. El dios Trino no es el Dios de la Biblia, especialmente el aparte: “La Teología Trinitaria Adultera el Principal Mandamiento). Para esto ha afirmado que el uso de la palabra ejad (uno) en la Shemá, no hace referencia a la Unicidad (uno en valor numérico) sino que sugiere una unidad compuesta que conduciría a la creencia de una pluralidad en Dios. Veamos como un escritor trinitario refleja ese pensamiento:

“YHWH Elohim es Uno (Unidad Compuesta)
Deut. 6:4 es un versículo que ... presentarán en su esfuerzo por negar la Trinidad, pero usted puede volcar las mesas hacia ellos y demostrarles lo opuesto. El versículo dice:
"Oye, Israel: Jehová nuestro Dios [aquí esa palabra es Elohim otra vez], Jehová uno es."
Así que aquí encontramos que YHWH Elohim es uno. Ahora, esto es algo muy importante, porque esta palabra uno presenta una unidad compuesta. Y usted puede hacer un pequeño círculo alrededor de la palabra uno y colocar en el margen de su Biblia, Gen. 2:24. Y bajo esa referencia escriba, echad, porque esa es la palabra Hebrea. Esta palabra uno como se utiliza en Gen. 2:24 es una unidad compuesta. Gen. 2:24 es un versículo con el que la mayoría de nosotros estamos familiarizados:
"Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y serán una sola carne."
Ahí está la unidad compuesta. Marido y mujer se tornan en lo mismo que YHWH es, unidad compuesta. 
Así que vemos otra vez en Deuteronomio 6:4 que el único Dios verdadero de la Biblia, YHWH, es una unidad compuesta, por la comparación en Gen. 2:24 y Deut. 6:4.  Así que esto es lo primero que yo trataría de comunicar y establecer... que la Biblia ciertamente enseña en estos versículos, la posibilidad de por lo menos la unidad compuesta... tiene que haber una unidad compuesta en la Divinidad. Tiene que haber pluralidad en la Divinidad.” [278]

Es cierto que en algunas ocasiones “ejad” significa una unidad compuesta como en el caso de un hombre y su esposa, pero en el hebreo, “ejad” también es utilizado como referencia al uno en valor numérico absoluto. “ejad” significa "uno," "solo," "único," "solamente." Por eso Israel nunca creyó que Dios fuera más que uno o que fuera una unidad compuesta. Ellos se aferraron tenazmente a la creencia de que sólo Jehová es Dios.

El libro de Ezequiel usa la palabra “ejad” para referirse únicamente a Abraham:

“Hijo de hombre, los que habitan aquellos lugares asolados en la tierra de Israel hablan diciendo: Abraham era uno [ejad], y poseyó la tierra; pues nosotros somos muchos; a nosotros nos es dada la tierra en posesión.” (Ezequiel 33:24).

Y el libro de Daniel usa “ejad” para referirse únicamente al arcángel Miguel.

“Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno [ejad] de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.” (Daniel 10:13).

A ninguno de nosotros se nos ocurría pensar que porque la Biblia usa la palabra echad para referirse a Abraham o al arcángel, es porque Abraham o el arcángel Miguel, eran cada uno una unidad compuesta o una trinidad.

Veamos algunos otros ejemplos de “ejad” significando solo y único. Jehová tomó una costilla de Adán, a fin hacer a Eva (Génesis 2:21), Esaú le preguntó a Isaac que si tenía una sola bendición (Génesis 27:38), todos los hijos de Jacob eran hijos de un solo varón (Génesis 42:11), los panes utilizados durante la consagración de los sacerdotes debían ser puestos en una canasta (Exodo 29:3), Jehová sólo escogió a Salomón como rey de Israel (1. Crónicas 29:1), Miqueas hijo de Imla, era un varón profeta (1. Reyes 22:8), no hubo ni un solo hombre que hiciera lo recto (Salmo 53:3), etc.

Como la intención de Deuteronomio 6:4 es negar de manera clara el politeísmo, es evidente que en esa cita “ejad” se refiere a uno en valor numérico absoluto. La Shemá es la máxima evidencia de la Unicidad de Dios.

Los Tres Varones que Visitaron a Abraham

La “teología” trinitaria ha utilizado el pasaje de Génesis 18, en el cual aparecen tres varones que visitan a Abraham, para asegurar que esos varones eran las tres supuestas personas de la trinidad.

“Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día. Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra, y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo” (Génesis 18:1-3).

La interpretación trinitaria de esta escena, ha motivado a muchos artistas a pintar algunos cuadros para representar al dios trino. Algunos escritores trintiarios han dicho:

“En el tema de los tres visitantes de Abraham (Gen 18, 1-5) la tradición cristiana patrística y litúrgica ha visto a las tres Personas de la Trinidad. «Vio a tres y a uno solo adoró», como dice S. Agustín (Contra Maxim. 2,16; Sermo, 171; responsorio de maitines del domingo de Quincuagésima en el Breviario de S. Pío V). La representación más antigua que se conoce de este tema aparece en un mosaico del s. v en la basílica romana de S. María la Mayor. Hay dos momentos: en el primero Abraham se inclina ante los tres personajes adultos, vestidos de blanco y con aureolas; en el segundo, los tres personajes se encuentran ante la mesa dispuesta por el patriarca” [279]

“La fórmula bizantina: Abraham visitado por los tres ángeles. El tema, que también se denomina Filoxenia (hospitalidad) de Abraham o la Trinidad del Antiguo Testamento, se ha tomado del Génesis. Se eliminan todos los elementos narrativos de la escena y a los personajes de Abraham y Sara. Los tres ángeles son representados idénticos y de la misma edad.
Hacia fines de la Edad Media los tres ángeles ya no son idénticos. El del medio, que simboliza a Dios Padre, está realzado y sus alas elevadas para destacar su presencia. Los ejemplos, en el arte bizantino o bizantinizante, que se reparten entre los siglos V y XV, son muy numerosos.” [280]

En el texto que nos ocupa, está claro que Jehová se apareció a Abraham, y también está claro que Abraham vio a tres varones, pero esa cita no es ninguna referencia a la trinidad. Si nosotros estudiamos estos versículos dentro de su contexto, podemos apreciar que las tres manifestaciones humanas que aparecieron a Abraham eran Jehová y dos de sus ángeles.

La explicación trinitaria de estos textos refleja una posición enteramente politeísta. Si hablamos de tres “personas” divinas, cada una de ellos con su cuerpo individual, eso no es más que triteísmo o la creencia en tres dioses.

Abraham vio a tres varones pero adoró a uno solo de ellos. La evidencia es que él dijo: “Señor” (Génesis 18:3), no “señores”. Además, el versículo 18:22 nos muestra que Jehová permaneció con Abraham un poco más de tiempo, mientras que los otros dos varones se fueron hacia Sodoma. Mientras esos dos varones se dirigían hacia Sodoma, Abraham intercedió por la gente de esa ciudad delante de Jehová. Génesis 19:1 es mucho más explícito, pues cataloga a esos dos varones como ángeles y dice que llegaron a Sodoma a la caída de la tarde. Génesis 19:13 dice que los dos ángeles le dijeron a Lot: “vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado a destruirlo”. O sea que estos ángeles recibieron la orden expresa de parte de Dios para destruir a Sodoma. Ellos no eran Jehová Dios, pero sí eran siervos de Dios. Los ángeles siempre han estado presentes durante los juicios de Dios para la humanidad.

El Ángel de Jehová

En algunas citas bíblicas (no todas) el Ángel de Jehová es una teofanía o manifestación del único Dios. Ningún hombre ha visto a Dios en todo su esplendor y gloria máximas (Éxodo 33:20, 1. Timoteo 6:16), pero él sí se ha manifestado al hombre por medio de algunas formas visibles. Dentro de las diversas maneras en que Dios se ha hecho visible a la humanidad, está su manifestación como ángel. Por ejemplo, Éxodo 3:2 nos dice que el ángel de Jehová se apareció a Moisés en una llama de fuego en medio de una zarza, pero en Éxodo 3:4 se dice que quien estaba en medio de la zarza era Dios. Manoa el Padre de Sansón recibió la visita del Ángel de Jehová y tuvo miedo de morir porque había visto a Dios en esa manifestación (Jueces 13:21-22).

Sin embargo, la “teología” trinitaria sin contar con algún apoyo bíblico, ha sostenido que fue la “segunda persona” de la trinidad la que se manifestó como el Ángel de Jehová antes de su encarnación. Veamos una cita de una página web trinitaria:

“EL ANGEL DEL SEÑOR
Aparece sólo en el Antiguo Testamento y su primera aparición es a la sierva de Sarai: Agar (Gn. 16:7-10).
La identificación de este ángel es difícil (ya que cualquier ángel enviado por Dios podría ser llamado "ángel del Señor"), pero hay casos en que el "Ángel del Señor" se identifica con Dios mismo, lo que conduce a pensar que era una TEOFANIA, o sea una aparición o manifestación de Dios en forma visible y corpórea.
Referencias: Gn. 18:10,13-14,33;31:11-13 / Jos. 5:13-15 / Jue. 6:12-22 ; 13:13-22... Por todo lo que hemos visto podemos afirmar que el Ángel de Jehová (Malak Yhaveh) es la segunda persona de la Trinidad, el Hijo, el Señor Jesucristo” [281]

Para nosotros es fácil entender que el único Dios se haya manifestado en forma de ángel, pero de lo que nunca nos habla la Biblia es de una segunda persona llamada “Hijo” manifestándose en forma de ángel ¿Para qué inventar lo que la Biblia no dice?

La “teología” trinitaria afirma que Dios ya había hablado en tiempos antiguos por medio de la segunda persona llamada “Dios el Hijo”, pero la Palabra de Dios desmiente ese argumento cuando dice:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo…” (Hebreos 1:1-2).

Dios nos habló por medio del Hijo sólo hasta cuando se manifestó en carne (no antes), porque el Hijo es la manifestación de Dios en carne como un verdadero hombre.

¿Dos Jehová?

Ya hemos visto que la Shemá expresa claramente que Jehová es uno. Sin embargo algunos trinitarios haciendo alarde de su pensamiento politeísta, se han atrevido a hablar de dos “jehovás”.

Un escritor trinitario escribe:

“Zac 3,2. Y dijo Yahveh dijo a Satanás: Yahveh te reprenda, oh Satanás; Yahveh que ha escogido a Jerusalén te reprenda.
Vemos un Yahveh diciendo a Satanás que "otro" Yahveh le reprenda. Si fuera el mismo Yahveh diría "yo te reprendo". No es el caso.
Otro ejemplo lo vemos en la destrucción de Sodoma y Gomorra.
Gen 19,24. Entonces Yahveh hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Yahveh desde los cielos;
Otra vez "dos Yahvehs" diferenciados. Uno hace llover azufre y fuego de parte del otro. Sin embargo, en puridad no podemos decir que hay dos o tres Yahvehs sino un solo Yahveh aunque con pluralidad en su unidad.” [282]

En todo el libro de Zacarías no hay ni una sola prueba de que el ángel de Jehová sea una teofanía, sino que dicha expresión hace referencia a verdaderos ángeles de Dios. En el caso específico de Zacarías capítulo 3, es claro que el ángel era un mensajero de Dios y no Dios mismo, pues el ángel habla: “Así dice Jehová” (Ver los versículos 6 al 10). Cuando el versículo 2 expresa “Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás”, es porque Jehová habló por medio del ángel, no porque hayan dos “jehovás”.

De otro lado, el texto de Génesis 19:24 lo único que está afirmando es que Jehová hizo llover desde los cielos azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra. El texto utiliza una figura literaria conocida como pleonasmo, que se utiliza para transmitir una misma idea de modos diferentes a fin añadir expresividad a lo dicho. En algunos casos, esos vocablos aparentemente innecesarios dan mayor vigor al lenguaje. Otro ejemplo de pleonasmo lo encontramos en el texto: “Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó” (Génesis 40:23).

La Bendición de Jacob a José

“Y bendijo a José, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy en este día, el Ángel que me liberta de todo mal, bendiga a estos jóvenes; y sea perpetuado en ellos mi nombre...” (Génesis 48:15-16).

Muchos trinitarios afirman que estos textos contienen una referencia a la trinidad, porque dicen:

1. El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac.
2. El Dios que me mantiene desde que yo soy en este día.
3. El Ángel que me liberta de todo mal.

Y entonces reflexionan que porque el texto se refiere a Dios en tres oportunidades, es porque existe una trinidad de personas en Dios. ¿Es esto lo que realmente el Espíritu Santo quiere revelar? Definitivamente no, pues si ese fuera el caso, entonces Abraham e Isaac habrían andado solamente en la presencia de una “persona” de Dios, Jacob hubiera sido sustentado únicamente por una “persona divina” distinta, y otra “persona divina” sería la única que lo habría libertado de todo mal.

Además si esa forma de hablar indicara que existen tres personas en Dios, entonces podríamos decir cuando Jacob bendice nuevamente a José (Génesis 49:22-26), encontramos no a tres sino a cinco personas de Dios.

1. Por las manos del Fuerte de Jacob (Génesis 49:24)
2. Por el nombre del Pastor (Génesis 49:24)
3. La Roca de Israel (Génesis 49:24)
4. Por el Dios de tu padre el cual te ayudará (Génesis 49:25)
5. Por el Dios Omnipotente el cual te bendecirá (Génesis 49:25)

De estos textos lo que podemos apreciar es que Jacob bendijo a su hijo José, en el nombre del único Dios Altísimo a quien habían conocido y adorado sus padres Abraham e Isaac. Ese único Dios es el sustentador, el ayudador, el libertador, el Fuerte de Jacob, el Pastor, La Roca de Israel, el Omnipotente, etc.

Otras Repeticiones Triples

Existen otras referencias triples que la “teología” trinitaria usa para justificar la creencia en la trinidad. Una de ellas es:

“El rey habló a Daniel, y dijo: Ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, y Señor de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este misterio.” (Daniel 2:47).

Algunos trinitarios han dicho que ese versículo se refiere a las “tres personas” de la trinidad así:

1. El Padre: “Dios de dioses”
2. El Hijo: “Señor de los reyes”
3. El Espíritu Santo: “el que revela los misterios”

A pesar de ese razonamiento, nada en esa cita bíblica nos conduce a pensar de esa manera. La Biblia simplemente está enseñando que hay un Dios único que es Dios de dioses, Señor de los reyes y quien revela los misterios. Nada en esa cita indica ninguna trinidad en Dios.

Otros problemas de esa interpretación trinitaria son: Si el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres personas distintas y un sólo Dios verdadero, ¿entonces por qué el Hijo y el Espíritu no son Dios de dioses? ¿Por qué el Padre y el Espíritu no son el Señor de los reyes? ¿Por qué el Padre y el Hijo no son el que revela los misterios?

Otra aparente referencia triple utilizada por la “teología” trintaria es la siguiente:

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.” (Malaquías 3:1).

1. Vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis.
2. El ángel de pacto a quien vosotros deseáis.
3. Ha dicho Jehová de los ejércitos.

Todas esas referencias jamás demandan que exista una trinidad, ni son una prueba válida para justificar esa creencia antibíblica. Simplemente están afirmando de manera profética que el Mesías es Dios manifestado en carne. El único que habría de venir a salvarnos es el Señor Jehová de los ejércitos pero manifestado en carne.

Adicionalmente podemos decir que ese texto, en realidad no contiene una referencia triple sino cuádruple.

1. Preparará el camino delante de mí
2. Vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis.
3. El ángel de pacto a quien vosotros deseáis.
4. Ha dicho Jehová de los ejércitos.

Y no por eso enseña a cuatro personas en Dios, porque hay un solo Dios, y la Biblia no enseña ninguna pluralidad en él.

Las referencias triples que usa la Biblia para referirse a Dios no son ninguna prueba de la trinidad, pues si así fuera, entonces las referencias cuádruples (como la de Malaquías 3:1) nos enseñarían a cuatro personas, y las referencias quíntuples (como la de Génesis 49:22-26) nos enseñarían a cinco personas y así sucesivamente.

Las Profecías Mesiánicas

La "teología" trinitaria acostumbra a tomar muchos de los textos proféticos que hablan acerca del Mesías, y los utiliza fuera de contexto para afirmar que una "segunda persona" estaba con Dios desde toda la eternidad. Veamos lo que al respecto dice una escritora trinitaria:

“El Antiguo Testamento Habla del Hijo de Dios. Proverbios 30:4 y Daniel 3:25 implican que Dios tiene un Hijo. El Salmo 2 habla de Él. Dios habla de Él y de su reino eterno en 2 Samuel 7:10-16; 1 Crónicas 17:13-14. En Isaías 7:14 vemos que un niño nacería de una virgen y se llamaría Emanuel, que significa "Dios con nosotros". Sería llamado Admirable, Consejero, Dios fuerte, Príncipe de paz (Isaías 9:6). Dios encarnado en Jesucristo sería esto para la humanidad. Véase Mateo 1:18-25” [283]

Es apenas natural que el Antiguo Testamento hable acerca del Hijo de Dios, porque el Antiguo Testamento nos anuncia que Dios se iba a manifestar como un Hijo, como un hombre, para rescatar a la humanidad. Así como Adán fue hijo de Dios (Lucas 3:38), el Mesías en su condición de humano santo, vendría a ser un verdadero Hijo de Dios (Lucas 1:35). El Hijo de Dios o el segundo Adán (1. Corintios 15:45), vino para quitarnos la naturaleza corruptible que heredamos del primer Adán y que nos impide alcanzar la salvación, pues “la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción (1. Corintios 15:50). Cuando la Biblia se refiere a Jesús como el Hijo de Dios, se está refiriendo a la humanidad de Jesús que nació de mujer y no a una “segunda persona” inventada por la “teología” trinitaria, que según esa enseñanza, habitaba desde la eternidad al lado de Dios como Dios.

(Para mayor información sobre este tema lea Capítulo 3. La Tradición y la Filosofía en el Desarrollo de la Doctrina Trinitaria, especialmente las secciones sobre Juan 1:1 y lo que nos enseña Juan 1:1. Lea también el Capítulo 5. La “Teología” Trinitaria Niega el Misterio de la Piedad, y el Capítulo 11. La Diestra de Dios).

La Sabiduría

Algunas personas toman los pasajes que hablan acerca de la sabiduría de Dios, especialmente los del libro de Proverbios 1:20-33, 8:1-36 y 9:1-6, para argumentar que esos pasajes se refieren a un “Hijo preexistente”. Sin embargo, nada en esos textos indica eso, sino que más bien hacen uso de la figura literaria conocida como personificación. La personificación se usa para dar características personales a los animales, a las plantas, a las cosas sin vida, o a un concepto abstracto. Así, en estos pasajes del libro de Proverbios, la sabiduría es personificada como una mujer. Si la sabiduría fuera la “segunda persona” de una deidad, entonces la “segunda persona” sería femenina.

De otro lado, podemos afirmar que así como la sabiduría de un hombre no es una persona distinta a él, de la misma manera, la sabiduría de Dios nunca podrá será alguien diferente a Dios.

El Hijo del Hombre y el Anciano de Días

La “teología” trinitaria ha utilizado la visión profética de Daniel relacionada con el Hijo del Hombre y el Anciano de Días para enseñar una supuesta pluralidad en Dios. Veamos ese argumento de parte de un escritor trinitario:

“Todavía tratando de comunicarle… el hecho de que hay una pluralidad en la Divinidad, yo tomaría entonces el libro de Daniel 7:13, 14:
“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran. Su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.”
Algunas versiones en inglés leen, “le adoraran.” Otras versiones en inglés y las versiones en español dicen que le sirvieran. La palabra en Hebreo es adoraran. Adoraban al que es llamado Hijo del Hombre. Y este es Jesús. Así que no sólo el Anciano de Días es adorado, vemos que hay alguien más, separado y distinto al Anciano de Días, que según estos dos versículos, es igualmente adorado. Por lo tanto, debe haber pluralidad en la Divinidad. Tiene que haberla, porque sólo el Verdadero Dios Viviente de la Biblia puede ser adorado. Adorar algo o a alguien más sería idolatría.” [284]

Para responder a este argumento, no debemos perder de vista que la profecía del Anciano de Días y del Hijo del Hombre, es una visión profética que corresponde al tipo de profecía conocida como apocalíptica. Algunas profecías son dichas de manera directa, como por ejemplo la profecía de Miqueas que mencionaba a Belén como el lugar donde debía nacer el Mesías (Miqueas 5:2), pero en la profecía apocalíptica este no es el caso. “Como rasgos distintivos de la apocalíptica, sobresalen la visión como vehículo preferente de revelación, el uso abundante de símbolos –en especial de figuras de animales– y de números, reiteradas referencias al conflicto entre Dios y las fuerzas del mal, a menudo representadas por los reinos de este mundo o sus líderes, las alusiones al ministerio de los ángeles, la perspectiva universal de sus predicciones y el énfasis del juicio Divino y el triunfo del reino de Dios al final de la historia.” [285]

Con este entendimiento, podemos afirmar que a través de una serie de visiones saturadas de imágenes gráficas, Dios le mostró a Daniel la trama de la historia futura. A través de muchas batallas, se daría una sucesión de reinos representada principalmente por Babilonia, Medo-Persia, Grecia, Roma (Daniel 7:17), el reino de la bestia o Anticristo y finalmente se establecería en el mundo el reinado del Hijo del Hombre. La siguiente tabla nos ayuda a coordinar las visiones que tuvo Daniel respecto a estos gobiernos.

Tabla 16. Las Visiones de Daniel Referentes a los Gobiernos Mundiales

Babilonia
Medo-Persia
Grecia
Roma
Bestia o Anticristo
Reino del Mesías
Capítulo 2
Oro
(2:32, 2:37-38)
Plata
(2:32, 2:39)
Bronce (2:32, 2:39)
Hierro
-
Piedra
(2:34-35,
2:44-45)
Capítulo 7
León
(7:4)
Oso
(7:5)
Leopardo
(7:6)
Bestia
Espantosa
(7:7, 7:23-
24)
Un cuerno
con ojos
como de
hombre
(7:8, 7:11,
7:21, 7:25-
26)
Hijo del
Hombre
(7:13-14,
7:18, 7:27)
Capítulo 8
-
Carnero
(8:3-4,
8:20)
Macho
Cabrío
(8:5,
8:21)
-
Rey altivo y
entendido en
enigmas
(8:23-25)
Príncipe de
los
príncipes
(8:25)
Capítulo 11
-
-
Reino del
Norte.
(En esta
profecía
Egipto es
el reino
del sur)
-
Hombre
despreciable
(8:21-24,
8:36-39,
8:45)
-

Así, todos esos símbolos, están representando o dando a entender características de esos reinos, pero nunca pretenden afirmar que esos reinos fueran literalmente unas bestias. Por ejemplo, en Daniel capitulo 7, el imperio Medo-Persa no era literalmente un oso, pero tuvo ciertas características que llevaron a simbolizarlo como un oso. No hay ninguna razón válida para afirmar que se está hablando de un oso literal, pues Medo-Persia es simbolizado más adelante, en Daniel capítulo 8, como un carnero. Los símbolos son utilizados para representar conceptos abstractos por alguna semejanza o correspondencia. Así el perro es símbolo de fidelidad; la balanza, de justicia; el cetro, de autoridad; la bandera, de la patria; el ramo de olivo, de la paz; etc. Es apenas natural que en el libro de Daniel, esos reinos hayan sido simbolizados así.

En consecuencia, el Anciano de Días es un símbolo que representa al reino de Dios sobre los cielos de los cielos, o a Dios en todo su esplendor y gloria, mientras que el Hijo del hombre es un símbolo que representa a Dios en su reinado como Mesías, como el Hijo del Hombre, sobre todo el planeta tierra. El Hijo del Hombre puede también ser un símbolo que representa a todos los santos de Dios, pues Daniel 7:18 y 7:22 dicen que los santos del Altísimo poseerán el reino.

El texto jamás está enseñando una pluralidad en Dios, sino que está confirmando que el Dios único fue manifestado en carne. El texto no está hablando de ninguna “segunda persona eterna” sino que está hablando de un ser humano, de un Hijo de Hombre. Dios se manifestó en carne y por eso Jesucristo fue llamado el Hijo del Hombre (Mateo 12:40, 18:11, Marcos 10:45). El propósito de Dios al crear a Adán, era que un hombre gobernara con justicia en el mundo (Génesis 1:28), pero como Adán falló, Dios mismo se manifestó en carne como el segundo Adán (1. Corintios 15:45), para venir a gobernar este mundo. (Para mayor información, lea el Capítulo 11. La Diestra de Dios, especialmente la sección denominada: El Mesías es el Hijo del Hombre).

El Hijo de los Dioses

Muchos trinitarios han utilizado la mención de Nabucodonosor al hijo de los dioses, como una referencia a la “segunda persona” de la trinidad.

“Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey. Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses” (Daniel 3:24-25).

La declaración de Nabucodonosor no es ningún aliciente para la “teología” trinitaria, pues Nabucodonosor era un rey pagano que no conocía al Dios de Israel y que tenía su mente saturada por la mitología. Por eso Nabucodonosor habló de dioses evidenciando su concepción politeísta. En el paganismo se había desarrollado la idea de que un dios había fecundado un hijo en una diosa y ese niño era conocido como el hijo de los dioses o niño dios (Para mayor información vea el Capítulo 2. La Trinidad y sus Orígenes Paganos). Los paganos atribuían al hijo de los dioses una belleza absoluta, por eso cuando Nabucodonosor vio al cuarto hombre en el fuego (probablemente una teofanía) lo asoció con su idea pagana del hijo de los dioses. La referencia de Nabucodonosor al hijo de los dioses, es una verdadera referencia a la idea pagana de la trinidad.

Conclusión

Ninguna parte del Antiguo Testamento se refiere a ninguna trinidad en el Dios único. La “teología” trinitaria ve la trinidad donde no la hay, imagina más allá de lo que el texto dice y asume más de lo que la Biblia enseña. En resumen, es una doctrina falsa que desvía al hombre de la verdad.


Referencias

[274] Pablo Santomauro. Artículo “Contestando Argumentos de los Pentecostales Unicitarios contra la Doctrina de la Trinidad - Parte 2.”
www.salvacioneterna.com/parte_2.pdf
[275]  Diccionario de la Real Academia Española. Plural.
www.rae.es
[276]  Homero. La Ilíada. “Canto VII. Homejate singular de Hector y Ayante. Levantamiento de los Cadáveres”. Traducción de Luis Segala y Estalella.
http://www.iliada.com.mx/Texto_y_comentarios/CANTO_VII.html
[277] Mattew Henry, “Comentario Bíblico de Mathew Henry” p. 17. Traducido y adaptado al castellano por Francisco Lacueva. © 1999 por Editorial Clie.
[278] Dan Corner. Artículo: “La Trinidad”
www.evangelicaloutreach.org/trinidad.htm
[279] Ediciones Rialp. Gran enciclopedia Rialp: GER Editor: Madrid: Rialp, 1989-1991 imp. Sección Trinidad Santísima III. Liturgia, Espiritualidad y arte. 4. Iconografía de la Santísima Trinidad, por M. Garrido Bonaño.
[280] Louis Réau. Artículo: “Temas de Arte Cristiano, Representaciones Antropomórficas de la Trinidad”
www.historiarte.net/iconografia/trinidadant.html
[281] Ministerio Luz a las Naciones. Artículo: “Los Ángeles”
http://ministerioluzalasnaciones.com/angeles.htm
[282] Dan Corner. Artículo: “La Trinidad”
www.evangelicaloutreach.org/trinidad.htm
[283] Luisa Jeter de Walker. ¿Cuál Camino? Edición Ampliada y Revisada. pp 21Capítulo 2. El Judaísmo. Editorial Vida.
[284] Corner, Dan. Artículo: “La Trinidad”
www.evangelicaloutreach.org/trinidad.htm
[285] Martínez, José M. Hermenéutica Bíblica. Editorial Libros Clie. 1987 - Terrassa Barcelona, España.



Ver También:


La Trinidad y sus Orígenes Paganos
La Tradición y la Filosofía en el Desarrollo de la Trinidad
La Eiségesis o Reinterpretación Trinitaria
Los Errores del Credo de Atanasio
Académicos Trinitarios Confiesan que La Teoría de la Trinidad no es Bíblica
La Trinidad y el Antiguo Testamento
La Trinidad y el Nuevo Testamento
Contradicciones del Trinitarismo
La Trinidad se Opone a la Biblia
La Trinidad no es Materia Bíblica
La Trinidad Contradice la Biblia
La Trinidad no es la Verdad Bíblica
El Mito de que el Tres es el Número Divino
El Dogma de la Trinidad No Está Escrito en la Biblia
La Definición de la Trinidad
La Herejía de Tres Personas en Dios