viernes, 5 de diciembre de 2008

La Unidad de la Iglesia del Nombre de Jesús

Por Edwing López
"Sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición" (1 de Pedro 3:9).

Reciban mi saludo en el glorioso Nombre del Señor Jesús, Dios de paz, Dios de amor, Dios de Justicia, y Único Dios Verdadero. Sabemos que Jesucristo es la principal piedra del ángulo de la iglesia del nombre. Es la principal piedra que une las paredes de la iglesia, así ha sido, así es ahora, y así será mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Señor Jesucristo.

"Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser cabeza del ángulo; Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados" (1 de Pedro 2:4-8).

Sobre la unión de las organizaciones del Nombre, sus diferencias administrativas, los comentarios que escuchamos de un lado hacia el otro, unos a favor otros en contra, es solo una muestra de lo que está sucediendo en otros países donde se encuentran establecidas dos o más organizaciones del Nombre de Jesús. Es muy triste ver la cosecha de las palabras que se han sembrado por tantos años, palabras con mensajes negativos y distorsionados que ha llevado a lideres y al pueblo en general a hacer comentarios que separan a la iglesia del Nombre de Jesús, unas de otras, cuando la verdad es que todas tienen la misma y única piedra del ángulo, Jesucristo mismo.

¿Cuantas veces hemos escuchado los comentarios negativos y hasta difamatorios dentro del pueblo del nombre de Jesús y aún desde los pulpitos? Solo por celos de organizaciones, por celos sobre ovejas, por supremacía de liderato, por dominio de territorio, y por el peor de todos los motivos, orgullo. ¿No se dan cuenta que quienes practican tales cosas están en la carne y no en el Espíritu? ¿No se dan cuenta que tales actitudes los descalifican para entrar en el reino de los cielos? Digo yo, si no se pueden tratar y respetar aquí en la tierra, si no pueden practicar la armonía, ¿Cómo pretenden estar juntos en las bodas del Cordero? ¿Acaso habrá allá un hotel con muchas habitaciones para acomodar a los presentes en diferentes lugares porque no se pueden ver y tratar los unos a los otros?

He aquí algunos comentarios que separan al pueblo del Nombre:

(1) No podemos compartir por que mi iglesia tiene más santidad que la de ustedes.

(2) No podemos compartir por que mi iglesia fue establecida primero que la de ustedes, por tanto la nuestra es la verdadera, la de ustedes apenas esta empezando.

(3) No podemos compartir por que mi iglesia usa el velo y la de ustedes no.

(4) No podemos compartir por que mi iglesia no cree en pronunciar la palabra Jehová y la de ustedes si.

(5) No podemos compartir por que mi iglesia bautiza en los ríos y la de ustedes en bautisterios.

(6) No podemos compartir por que te bautizó un pastor del nombre que no es de nuestra organización, si quieres ser miembro de la nuestra te tienes que bautizar de nuevo por un pastor de los nuestros.

(7) No podemos compartir por que en mi iglesia las mujeres no se cortan las puntas del cabello y las mujeres de ustedes si lo hacen.

(8) No podemos compartir por que en mi iglesia las mujeres usan las faldas hasta los tobillos y en la de ustedes solo dos pulgadas debajo de la rodillas.

(9) No podemos compartir por que en mi iglesia los hombres no usan bigotes y en la de ustedes si lo usan.

(10) No podemos compartir por que en mi iglesia se nos prohibió hablar con ustedes y con cualquiera que no sea de nuestra iglesia.

(11) No podemos compartir por que de acuerdo a la historia su iglesia surgió de alguna división, muchos años atrás.

(12) No podemos compartir por que en mi iglesia los varones usan corbatas y en la de ustedes no.

(13) No podemos compartir por que en mi iglesia las mujeres no son aceptadas en el liderato y en las de ustedes si.

(14) No podemos compartir por que mi iglesia no cree en tener televisores en los hogares y en la de ustedes si.

(15) No podemos compartir por que mi iglesia usa el himnario tradicional y en la de ustedes solo cantan himnos modernos.

(16) No podemos compartir por que en mi iglesia no se danza, no se mueve ni un pie y en la de ustedes danzan.

(17) No podemos compartir por que mi iglesia no cree en celebrar la navidad y en la de ustedes hasta luces colocan en la casas.

(18) No podemos compartir por que mi iglesia saludamos con el saludo tradicional "Dios te bendiga" y en la de ustedes saludan diferente.

(19) No podemos compartir por que en mi iglesia los varones usan solo camisas blancas y de manga larga y en la de ustedes las usas de diferentes colores.

(20) No podemos compartir por que mi iglesia no usa anillos de matrimonios y la de ustedes lo permite.

(21) No podemos compartir por que mi iglesia se cantan coros avivados y en la de ustedes son más lentos que una tortuga.

Estoy seguro que el lector puede tener otras más que yo no he mencionado y la lista es aún más grande. Lo triste de todo es que la ignorancia, el fanatismo, la insensibilidad de muchos, el orgullo y el celo organizacional, separan a las iglesias y organizaciones del nombre de Jesús, solo por caprichos y manipulaciones de hombres.

Cuando yo era niño, esto no lo entendía, porque mi mente estaba llena de ignorancia y muchas de estas cosas las había aprendido de algunos de mis líderes, pero ahora y como parte de la nueva generación de líderes levantados en la iglesia del nombre de Jesús, me he sacudido hace tiempo de todos estos conceptos ignorantes que solo han producido separación, angustia, y en los peores casos, daños permanentes en los corazones de muchos que hoy no se saludan, ni se dirigen la palabra, aún ni por escrito, y con sus malas actitudes se tratan los unos a los otros como leprosos. No hay amor, no hay perdón y no hay misericordia.

Sabemos que hay muchas organizaciones eclesiásticas del Nombre que usan diferentes métodos de administración y organización en toda la Tierra. Pero cuando hablamos de la iglesia del Nombre de Jesús, tenemos que entender que solo hay una iglesia del Nombre. La iglesia del Nombre de Jesús es una sola iglesia, no importando el lugar donde se encuentre o la distancia. Aunque esté en Suramérica, Centroamérica, Norteamérica, el Caribe, Europa, África, o Asia, es la misma iglesia, el mismo cuerpo, no importa donde habiten los fieles aquí en la tierra.

La iglesia es una en cuanto a la raza y nacionalidad se refiere. "Os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos" (Efesios 4:1-6).

Cuando uno es bautizado en el Nombre de Jesús, somos parte del cuerpo de Jesucristo, y llegamos a ser miembros de la única iglesia, no importando nacionalidades u organizaciones, sean grandes, pequeñas o independientes, todos somos parte de cuerpo de Jesucristo. Los miembros de las iglesias que viven hoy en la tierra y los primeros miembros de la iglesia primitiva junto a los apóstoles son miembros de la misma iglesia. Es la misma y única iglesia ya sea que los miembros hayan muerto en el Señor o hayan vivido en las diferentes épocas, porque la iglesia es una en cuanto a tiempo se refiere.

"Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu todos fuimos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu" (1 Corintios 12:12-13).

Hoy puedo decir que la iglesia del nombre de Jesús es un organismo viviente; no es una mera organización. En este organismo viviente no importa el letrero que nos identifica jurídicamente, ni los años de existencia como organización, ni lo grande o pequeña, ni sus logros alcanzados durante el tiempo. Lo que importa aquí es que somos la iglesia de Jesucristo. Hay una relación vital entre Cristo Jesús y la iglesia, de la misma manera que hay una relación vital entre la cabeza y el cuerpo humano. En otras palabras, no podemos asociarnos a la iglesia como nos hacemos socios de cualquier sociedad u otra organización humana.

Somos un solo cuerpo como iglesia y Jesucristo es la cabeza de esta iglesia. Nos necesitamos unos a los otros porque somos parte del mismo cuerpo. No debemos rechazar, ni difamar, ni menospreciar a nuestros hermanos, líderes y pastores bautizados en el Nombre de Jesús porque no son de nuestra organización, olvidándonos que somos un organismo viviente como cuerpo de Jesucristo. El cuerpo humano es uno, pero se compone de millones de células vivientes; igualmente, el cuerpo de Cristo es uno, aunque se compone de millones de almas renacidas en el nombre de Jesús y bautizadas con Espíritu Santo y fuego.

"Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿Dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿Dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿Dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo en uno solo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros" (1 Corintios 12:14-21).

Toda esta explicación la dio el Apóstol a la iglesia de Corinto hablando acerca de las diferentes posiciones colocadas en la iglesia por Jesucristo, para la fortaleza del cuerpo y para ministrar los diferentes dones del Espíritu Santo en su iglesia. Esto mismo lo podemos aplicar a toda la iglesia del nombre de Jesús representada por diferentes organizaciones en diferentes países. Para todos aquellos que hacen diferencias unos de los otros, para todos los que creen que son mejores unos de los otros, para todos los que creen que Dios está con ellos y no con los otros, y para todos los que piensan que son exclusivos comparándose con cualquier organización del Nombre.

Es muy probable que las diferentes organizaciones del nombre de Jesús no se unan administrativamente hablando, pero si deben unirse en Espíritu, en unidad de fe, en compañerismo, en programas de alcance evangelístico, en convenciones, en eventos especiales y conferencias. Podríamos tener un Instituto Bíblico Internacional, una imprenta y casa de publicaciones a nivel mundial con materiales del Nombre de Jesús en español y otros idiomas, y una Convención Mundial Anual para todo el pueblo de habla español. Pero lamentablemente las diferencias y prejuicios separan a la mayoría de la organizaciones del Nombre de Jesús, sin poder alcanzar estos objetivos.

Personalmente yo, como Presidente de la Iglesia Pentecostal La Senda Antigua deseo la unión y la confraternización con todas las organizaciones del nombre. Ya lo estamos logrando y ha quedado demostrado que podemos dejar a un lado las diferencias administrativas o ciertas convicciones personales, para poder compartir, contribuir, y confraternizar, en amor, paciencia y misericordia, todos juntos, Unidos Por Su Nombre. Sigamos orando hasta que logremos la unidad de la fe, en confraternización y armonía.